Jueves 18 de Agosto de 22

Patronato empató en un juego lleno de emociones: los goles del 3-3 en Córdoba

Sebastián Medina, Nicolás Castro y Marcelo Estigarribia convirtieron para el Rojinegro, que siempre estuvo abajo en el tanteador pero reaccionó. Lucas Suárez, Michael Santos y Enzo Díaz marcaron en el local.
El Santo paranaense pudo reponerse tres veces en el resultado.
El Santo paranaense pudo reponerse tres veces en el resultado.
El partido tuvo de todo: goles, varias llegadas y emotividad hasta el final. Talleres y Patronato igualaron en tres tantos. Tan sólo a cuatro minutos del pitazo inicial de Nicolás Ramírez, los de Pedro Caixinhia tuvieron un tiro libre peligroso, el encargado de ejecutarlo fue Rodrigo Garro, quien puso un centro al punto penal.

Tal es así que la pelota pegó en el primer palo que custodiaba Facundo Altamirano y quien capitalizó el rebote fue Lucas Suárez, que de primera solamente tuvo que empujarla para salir festejando ante su gente.



A los 26 minutos de la primera mitad, Sebastián Medina aprovechó un grosero error de la última línea cordobesa, desenfundó un zurdazo potente cruzado, que dejó sin opciones a Guido Herrera.



Ya en el complemento, el conjunto albiazul volvió a marcar en los dos primeros minutos. Esta vez, Michael Santos se impuso en los aires tras un preciso centro desde el sector izquierdo y con un gran testazo estiró la ventaja.



No obstante, a los 7 minutos, Nicolás Castro condujo, sacó un remate que estampó en la inmensidad de su marca, pero tuvo gran fortuna y en el desvío la número cinco se le coló en el ángulo superior de Herrera, que aunque se estiró fue un espectador de lujo.



Las emociones no pararon de brotar en el verde césped cordobés. A los 15 minutos, Enzo Díaz apareció por el segundo palo tras un centro, la bajó con la marca encima y de tres dedos cruzó la pelota, que se estrelló en el palo y entró.



Iba a ver más. A los 29 minutos, el Patrón generó una gran jugada colectiva a pura triangulación, Rodríguez la pinchó al corazón del área local y quien esta vez le ganó a todos en las alturas fue Estigarribia, quien se arrojó en una especie de palomita para mandar a guardar la pelota y poner el 3-3 definitivo.