Lunes 29 de Junio de 20

El pedido especial de Maradona al hincha argentino que lo llevó en andas en el 86

Roberto Cejas, con bigotes de época, aparece en todas las imágenes por haber llevado a cuestas a Diego en el estadio Azteca, tras la consagración. Hoy se cumplen 34 años de la final del Mundial de México 1986.
Roberto Cejas hoy, antes con bigote y mucho más pelo, llevó en andas a Maradona.
Roberto Cejas hoy, antes con bigote y mucho más pelo, llevó en andas a Maradona.
Roberto Cejas estaba recién llegado a Santa Fe desde México, donde había sido protagonista principal de algo extraordinario: dos semanas antes había llevado en andas a Diego Maradona por todo el estadio Azteca durante la vuelta olímpica de la Seleccion argentina campeona del mundo. Su mamá ya le había avisado que había salido en todas las fotos, y él se buscó y se encontró. Y no pagó, claro.

Aquel hombre de bigote que en ese momento tenía 30 años es Cejas. Se metió a la cancha con el pitazo final del árbitro brasileño Romualdo Arppi Filho. Argentina 3 - Alemania 2. Maradona en el momento sublime de su carrera. Diego en el centro de las miradas del mundo. Se lo encontró de frente en medio de un racimo de hinchas, jugadores y periodistas. Se miraron y pasó.

"De repente me encontré con Maradona de frente. Si queres que pase, no pasa. Si lo programas, no te sale. Yo no lo había visto porque estaba corriendo por la cancha haciendo pavadas, agarrando banderas, tirándome al piso. De repente quedé de frente a él y con la mirada me dijo "levantame". Fue un segundo y ya lo tenía en andas", le cuenta hoy Roberto Cejas a Toda Pasión desde Santa Fe.

"No lo fui a buscar a Diego"

"Yo estaba atrás del arco y me fui al corner porque había menos policías. Después, llegó un momento que no había como pararnos y entramos muchos. Me metí a la cancha y todo lo que viví fue muy fuerte. No lo quise así, pero pasó. No lo fui a buscar a Diego. Cuando me di cuenta lo tenía arriba mío corriendo con ese calor por todo el estadio Azteca, y él me decía "llevame para acá, andá para allá". Estábamos rodeados de gente pero en un momento nos quedamos solos dando la vuelta olímpica y él tenía la Copa del Mundo en la mano", relata Cejas con la misma emoción de siempre pese a que viene repitiendo la historia entre amigos y familiares desde hace 34 años.

"Diego me decía que no lo saque lo botines porque eran para Doña Tota, yo se los pedí y el me dijo "no, los botines son para mi mamá". Por supuesto que no se los toqué. Lo tuve en andas, no se cuánto duró, no puedo calcular porque en ese momento no me di cuenta de lo que hice. Hoy no lo puedo creer, pero en ese momento entre el calor y correr y tenerlo a Diego, no sé si fueron segundos o minutos", agrega Roberto, que hoy está desempleado luego de cerrar una casa de comidas antes de que se desatara la problemática de la pandemia de coronavirus.
[{adj:658990} ]
Cejas no había viajado a ver el Mundial. Un amigo lo llamó desde el Distrito Federal y le dijo que le conseguía una entrada a 80 dólares. Armó un bolso y se fue. La historia lo estaba esperando.

"Viajé solo a ver la final y llegué el sábado a las 17, un día antes del partido. Pagué 600 dólares el vuelo y 80 dólares la entrada. No recuerdo cuánta plata era en ese entonces pero terminó siendo nada para lo que pasó después", explica Cejas.

Es hincha de Colón, Tiene cuatro hijos y "muchos nietos", como él dice. A todos le contó la increíble historia del abuelo, que cuando no era abuelo, tuvo a Maradona sobre sus hombros: "Más pasa el tiempo y es más impresionante. Ahora lo disfruto más que antes. Estaba en todas las revistas en ese momento".

El encuentro con Maradona, 28 años después

Cejas no volvió a ver a Maradona hasta el Mundial 2014. En el medio, desapareció. Se fue a vivir a Estados Unidos en 1990 y durante 14 años pasó inadvertido en Los Ángeles y Las Vegas. Ahí, la historia se perdió por un tiempo. Hasta que volvió a la Argentina y se reencontró con Diego en Brasil.

"Yo fui al Mundial de Brasil y la producción del programa que hacía Maradona para Televisa me llamó y me invitó a juntarme con él, me dijeron que Diego quería conocerme porque no sabía quién era y ya habían pasado como 30 años. Por supuesto que fui a verlo", cuenta sobre aquel encuentro en los estudios del canal de TV en Río de Janeiro.

"Cuando me vio se empezó a reír. Nos dimos un hermoso abrazo. Me abrazó con sentimiento. Yo le pegué una cachetada despacio y mis hijos me decían "qué hiciste, le pegaste a Maradona". Lo que pasa es que fue como si nos conociéramos. Hablamos un rato largo hasta que se fue", le cuenta a Toda Pasión desde Santa Fe.

Todos los recuerdos están plenamente vivos en su mente. Pero además conserva fotos y artículos de diarios y revistas de la época.

"Tengo los recortes de los diarios y revistas del momento, incluso había una estampilla argentina con la foto de Maradona y la Copa y estaba mi cara. Me la dio un coleccionista y la perdí, no sé qué pasó, nunca más apareció".